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Después de 14 años de espera, la Liga Nacional por fin pudo ver
realizado el sueño de volver a ganar un Partido de las Estrellas que
culminó una jornada marcada por el duelo del fallecimiento del dueño de
los Yanquis de Nueva York, George Steinbrenner.
El receptor de los Bravos de Atlanta, Brian McCann, se convirtió en la
clave del Juego de las Estrellas al sellar el triunfo del Viejo
Circuito por 3-1 ante de la Liga Nacional, que tuvieron también al
abridor dominicano Ubaldo Jiménez al líder que impuso el ritmo con sus
lanzamientos bien controlados desde el montículo.
En la edición 81 del Juego de las Estrellas, por la Americana, su
compatriota, el segunda base Robinson Cano, se encargó de remolcar la
única carrera de su equipo, que recibió por la mañana la triste noticia
del fallecimiento de Steinbrenner.
Con su triunfo la Nacional le rompe a la Americana una racha de 13
victorias consecutivas y lo hizo en el Angel Stadium, de Anaheim
(California), donde se disputó la 81 edición del Partido de las
Estrellas.
McCann, que al final fue designado Jugador Más Valioso (MVP), hizo
válido el refrán de que no hay quinto malo, ya que en su quinta
participación en un Juego de las Estrellas se convirtió en el pelotero
clave para definir el triunfo con un doble impulsador de tres carreras.
Con su doble, McCann permitió a la Nacional capturar su primer Juego de
las Estrellas desde la campaña de 1996 para hacerse de la ventaja de
campo en la Serie Mundial de la presente campaña.
La Nacional lidera el registro de todos los tiempos en el Juego de las Estrellas, con números de 41-38-2.
McCann también se convirtió en el primer jugador de los Bravos en ser
nombrado MVP desde 1994, y también es el primero en vaciar la casa con
un doble en la historia de los Juegos de las Estrellas.
“Hemos tenido que responder las últimas cinco veces que estuve aquí de
cuando podríamos romper la mala racha, esta noche trabajamos para que
el marcador final nos ayudase”, declaró McCann.
El manejador del equipo de la Liga Nacional, Charlie Manuel, que
también dirige a los Filis de Filadelfia, recordó que McCann cuando se
enfrenta a ellos con los Bravos de Atlanta, siempre “nos mata”.
Por la Nacional, el único tolete de la batería latinoamericana que hizo
contacto con la bola fue el receptor puertorriqueño Yadier Molina, que
se fue de 1-1.
Pero en la lomita destacó la apertura de Jiménez, que lidera las
Grandes Ligas en triunfos con registro de 15-1 y 2.20 de promedio de
efectividad.
El dominicano lanzó dos episodios, permitió dos imparables, dio una
base y ponchó a uno para salir sin decisión, pero con su brazo bien
controlado impuso el ritmo de juego a sus relevos.
“Fue un sueño hecho realidad. Uno tiene la posibilidad de jugar con
muchas Estrellas, pero también de enfrentarlas y fue una buena
experiencia. No me puse nervioso realmente, solo salí a hacer mi
trabajo y me sentí bien”, destacó Jiménez.
Tal y como se esperaba, el Juego de Estrellas fue un duelo de pitcheo,
con Jiménez y Josh Johnson, quienes se combinaron para cuatro entradas
de apenas dos indiscutibles, amarrando los poderosos bates de la Liga
Americana.
“Les puedo decir algo y es que recibirle a Ubaldo es mucho más fácil
que tener que batearle”, bromeó el receptor boricua Yadier Molina al
salir. “Me siento muy contento de estar aquí y seguir el legado de mis
hermanos como receptores”.
Luego llegaron los otros brazos poderosos de la Nacional como el de
Matt Capps, que se acreditó la victoria en un tercio de episodio, se
convirtió en el primer lanzador de un equipo con base en Washington en
acreditarse un triunfo en el Juego de las Estrellas desde que Dutch
Leonard lo consiguió en 1943, jugando para los Senadores.
Capps es el tercer serpentinero en la historia de los Nacionales-Expos,
en conseguir la victoria, después de que Charlie Lea y Steve Rogers lo
lograron.
La Americana no se quedó atrás con el poder del pitcheo, pues David
Price, Andy Pettitte y Cliff Lee brillaron también en un juego que se
mantuvo 0-0 en su primera mitad.
La diferencia fue que en la Americana el único bate remolcador fue el
de Canó, que con volado de sacrificio en el quinto episodio por el
jardín izquierdo, impulsó la única carrera de su equipo.
Canó quiso rendir homenaje luctuoso a Steinbrenner, y con su volado dio
ventaja de 1-0 a la Americana, al llevar a la lomita al tercera base de
los Rays de Tamp Bay, Evan Longoria.
Otros bates latinoamericanos de la Americana que conectaron fueron el
primera base venezolano Miguel Cabrera, que se fue de 2-1, y el
bateador designado dominicano David Ortiz, también de 2-1.
El lanzador Phil Hughes, que salió derrotado, es el primer serpentinero
de los Yanquis en perder un Juego de las Estrellas desde que Tommy John
cargó con la derrota en 1980.
Hughes no pudo ofrecerle a Steinbrenner lo que siempre le hacia feliz,
como era la victoria, pero esta vez “El Jefe” tampoco la necesitó
porque antes ya había logrado el reconocimiento de toda la familia del
béisbol profesional de las Grandes Ligas de ser una leyenda en la
historia del deporte pasatiempo nacional.EFE
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